jueves, 11 de noviembre de 2010



LOS HEREDEROS DEL TERCER REICH
La reapertura del juicio contra el general argentino Jorge Rafael Videla por crímenes de lesa humanidad añade otra página a ese momento histórico que estuvo marcado por las dictaduras militares en el cono sur en los años 70 y parte de los 80 y evoca, de paso, otro periodo histórico que bien podría considerarse como el padre legítimo de la etapa dictatorial suramericana: el nazismo. Hago esta consideración, no por hechos anecdóticos que dan cuenta de la hospitalidad con que fueron recibidos, por ejemplo, Adolph Eichmann en Buenos Aires y la llamada “colonia dignidad” en Chile, conformada por alemanes orgullosos de su pasado nazi, sino por la adopción y puesta en marcha de métodos de gobierno distintivos del tercer reich por parte de los dictadores de estas latitudes. Se reconoce en este escrito que resulta históricamente riesgoso asegurar que las dictaduras latinoamericanas, militares y civiles, equivalen en sentido estricto al nazismo de corte hitleriano, ya que no son lo mismo –por el número e intensidad de las muertes y desapariciones- por ejemplo, Auschwits y los establos de Soacha, donde la fuerza pública colombiana torturaba y asesinaba presuntos militantes de izquierda durante el gobierno de Turbay Ayala; tampoco se puede equiparar Mauthausen con el Estadio Nacional de Santiago, donde los militares chilenos acopiaban personas de todo tipo para torturar y asesinar sistemáticamente a quienes consideraban un peligro para el régimen del general (o Führer o Duce, en este caso si es lo mismo) Miguel Augusto Pinochet. No obstante las diferencias cuantitativas antes citadas, no resulta del todo descabellado establecer una analogía formal entre el régimen de la Alemania nazi y las juntas militares de gobierno en Suramérica. La principal semejanza que podemos advertir entre los momentos históricos referidos es que, tanto el nacionalsocialismo alemán, el fascismo italiano o las juntas militares suramericanas corresponden y obedecen, en principio, a cierto mecanismo de gobierno basado en la extralimitación sistemática de las funciones del Estado a fin de preservar el dominio político sobre una población. Este aspecto, el más general de todos, nos permite plantear un criterio para determinar cuándo y cómo un Estado incurre en lo que bien se puede denominar hitlerismo, es decir, cuando un Estado procede por vías de hecho criminales y delictivas. A la luz de este criterio el Nazi simplemente ha sido el régimen más consecuente con una política dictatorial, agotando con ella todas las formas de la criminalidad estatal para acrecentar su dominio militar y político, pero la modalidad viene siendo la misma que más tarde copiarían las dictaduras militares del sur de América. Pongámoslo así: basta con que uno o más funcionarios, en representación de un Estado y sus instituciones, recurra a cualquier tipo de exacción criminosa para que reactive formalmente el legado operativo del tercer Reich. Podría objetarse que tal comparación no deja de ser desfasada por las diferencias contextuales en que florecieron el nazismo y las dictaduras militares latinoamericanas, sin embargo y de acuerdo con lo dicho, cabe preguntarse en qué proporción se puede considerar de procedencia nazista o fascista los actos perpetrados por el gobierno militar argentino: tortura, desaparición y asesinato de cientos de personas por más de cinco años de dictadura o el “Proyecto Andrea”, que era el nombre clave del plan de Pinochet para fabricar gas sarín con el único propósito de rociarlo sobre sus opositores o el exterminio programado de los líderes políticos de la Unión Patriótica, partido opositor del gobierno colombiano que salió de circulación por sustracción de materia ya que fueron asesinados más de mil de sus integrantes por grupos paramilitares afines al Estado y a veces en labor conjunta con la fuerza pública; este modus operandi de los gobiernos argentino, chileno y colombiano, por mencionar unos cuantos, recrea, por lo menos de manera parcial, esa forma de gobernar que Hitler y sus esbirros llevaron al límite de su funcionamiento.
Con la antedicha aseveración pretendo poner en perspectiva la gravedad y el peligro que implica para la población civil el hecho de estar bajo la tutela de mandatarios dispuestos a sobrepasar la frontera de la legalidad en cualquiera de sus formas dado que en el límite de las contravenciones de un Estado se encuentra el arrogarse el poder de decidir quién vive y quién muere.
Elaboro este planteamiento como antesala de una breve crítica al Estado colombiano y a los funcionarios que a la fecha se han visto involucrados en exacciones de índole criminal movidos por el afán de consolidar a cualquier costo la política de seguridad democrática y sus paladines. Las prebendas y prerrogativas políticas que el ejecutivo colombiano otorgó a unos congresistas a cambió de los votos necesarios para aprobar la reelección, la interceptación ilegal de las comunicaciones por cuenta del organismo de seguridad del estado, las ejecuciones extrajudiciales perpetradas por las fuerzas militares, el asesinato de varias decenas de sindicalistas (hecho por el cual está detenido el T L C con los Estados Unidos) entre otros actos criminosos dan cuenta y razón de la forma a través de la cual se ha sostenido el gobierno de Álvaro Uribe. Ahora bien, si líneas más arriba se hizo un paralelo funcional entre el nacionalsocialismo o el fascismo con las dictaduras militares de Galtieri, Videla o Pinochet y teniendo en cuenta como criterio un factor común que es el crimen sistemático por parte del Estado dejo abierta la posibilidad de incluir a Uribe Vélez y a su política de seguridad democrática en esta selecta lista, que por su parte, se honra de tener un nuevo miembro: Alberto Fujimori.

Andrés González.

10 comentarios:

GAVI dijo...

Dice Todorov, (mi nuevo mejor amigo) en La Memoria Amenazada, que las tiranías, nos indican que debemos recordar, como si fuera una enciclopedia a la que le han arrancado las paginas, todos sabemos que los medios dosifican y regulan la información y lo que pareciera merece ser recordado.
Las comparaciones, traen siempre problemas implícitos, al querer poner todo bajo la misma óptica o al querer medir con el mismo rasero (eso sería grosero), son realidades históricas diferentes, porque además cada hecho es singular, es así como el palacio de justicia, los falsos positivos, etc., o el régimen hitleriano, lo la dictadura de Videla, son incomparables; pero una muerte, cualquiera sea, pero sobre todo las que se causan por la extralimitación, de quienes están llamados a preservar la seguridad y los derechos del pueblo, elegidos por nosotros, no solo son inconcebibles, sino inadmisibles, y nadie puede desestimarla y estoy segura que para cada cual su tragedias, es una tragedia de magnitudes comparadas al holocausto.
“La vida ha sucumbido ante la muerte, pero la memoria sale victoriosa en su combate contra la nada.”
Solo espero tener fuerzas para poder bailar en una sola pata, cuando evocando a la memoria, pueda explicarle a mis nietos, porque es condenado un tal señor AUV.

GAVI

Anónimo dijo...

En la Alemania nazi tenias que prestar servicio militar para ser considerado ciudadano, si eras mujer prestar alguna labor que sirviera a la causa....en Colombia si no prestas el servicio militar o no tienes la libreta no te dan trabajo y no puedes graduarte....mejor dicho tampoco se nos considera personas...curioso paralelismo de una naciòn que se ocnsiderò aria a un pais criollo de exclavos,, mestizos que aùn imiita esos filtros tan aberrantes en su poblaciòn...ademàs si he de prestarle un servicio a mi pais no serà "empuñando un arma"

Esteban.Bog dijo...

El tema de los nazi es un tema de nunca acabar por el poder que tiene en mentes debiles y anacrónicas... La comparación que se hace en temas de extralimitación es muy interesante y hasta parece que se repite la historia cada vez que hay una semilla fascista que pueda crecer en abundante abono como lo es nuestro gobierno propenso a ser dictatorial.

marko85 dijo...

cualquier parecido con nuestra demacrada Locombia es pura y física copia de la Alemania Nazi.

Anónimo dijo...

Muy buen escrito!

Anónimo dijo...

¿Quién es Andrés González?

Altayre dijo...

Muy cierto. El fantasma despótico de Hitler ominoso se cierne sobre nuestra América. Su legado haría verdadero orgullo de sus SS, excepto que aquí no somos arios ni gente de sangre pura. Aunque al final todos los dictadores son parecidos e hijos de la misma madre. No importa si utilizaron como trampolín la misma democracia, como sucede en nuestro país cada vez que un caudillo con fiebre mesiánica es Presidente, o si se toma por asalto al sistema arropado por insignias militares. Paradójico que el Gobierno que dice ser adalid de las libertades liberales y democráticas como USA, vencerdores sobre el III Reich, sean quienes hayan favorecido la propagación del tufillo nazi en las fuerzas militares de este hemisferio, tal vez porque no eramos tan reaccionarios y porque nos unía el acérrimo odio visceral a todo lo que oliera a comunista. Y nos legaron ese esperpento multiplicador de sierpes en la mal llamada Escuela de Las Américas.
Si mal no recuerdo, en nuestro país militares pronazis alcanzaron a hacer un golpe de Estado de unas horas y retuvieron al Presidente en Pasto. Igual los nazis operaron impunemente a través de la red Cóndor que cubría Sudamérica, y luego los cazadores de nazis han develado operaciones encubiertas de la organización Odessa en estas latitudes, con colaboración de la Iglesia Católica y la CIA, para esconder criminales de guerra nazi, y así remunerarles su "colaboración" con los servicios de inteligencia aliados que intentaban en Nüremberg dan fin a todo el horror desencadenado por ese pequeño hombre llamado Hitler.

Anónimo dijo...

alguien me puede explicar quien es Andres? Me imagino que es familiar de matador, porque tienen el mismo apellido. Ademas, esta nota fue escrita hace tiempo, pues el presidente aun era Uribe. Porque publicarla ahora? De que me estoy perdiendo.

Anónimo dijo...

Woaaa que buen escrito, dice todo en muy pocas palabras. Quisiera ver si hay alguna contraparte

pierrot le fou dijo...

mmm, y pensar que un simpatizante de esas ideologías de ultra derecha de la 2 guerra mundial si subió al poder en esta patria, Laureano Gomez siempre deseo ser el Franco colombiano y en muchas de sus publicaciones y columnas alabo las victorias nazis, y fue de los que se opuso darle asilo oficial a inmigrantes judios y Españoles durante el holocausto, y la guerra civil española.